Del cubo del Congo
a la perla de diamante

Hasta hace pocos años
era absolutamente imposible tallar los diamantes perfectamente esféricos.
Como el diamante tiene distintos grados de dureza en las distintas
direcciones de la red cristalina (por lo cual se pueden tallar los diamantes
sólo con diamantes), normalmente se obtienen formas elípticas irregulares.
En 1989 un diamantista de Amberes patentó un método para “frotar” las
piedras. Con esta “debroutage” se podía evitar la anisotropía en la dureza
del diamante por primera vez, pero se perdió casi la mitad del diamante
bruto y además quedaron huellas del tallado.
En 1998 el comerciante de diamantes vienés Ervin Knöpfler se
encontró con un ingeniero español que ya se había dedicado mucho tiempo al
problema de convertir diamantes industriales en bolas brillantes. Aplicó las
tecnologías láser más modernas, que también se emplean en la medicina,
porque un haz pulsante de luz con una orientación exacta es capaz de cortar,
redondear y taladrar un diamante.
Como material básico sirven monocristales de diamantes opacos
del Congo (y no agregados policristalinos de tipo Bort o corindones
diamantinos como a veces se supone). Primero estos cubos del Congo van al
tambor, luego se clasifican, se cortan de forma redonda con un rayo láser,
se frotan y se pulen hasta que obtienen un brillo intenso. Además es posible
añadir facetas circulares o hexagonales para producir un brillo satinado
opaco. Cubos brutos habituales del Congo tienen un peso máximo de 200 ct (49
g) y se puede conseguir “Diapearls” de 70-80 ct. La perla más grande que se
produjo hasta ahora pesa 40 ct, es decir exactamente 8 g. De acuerdo con la
escala de colores de la materia prima del Congo (véase la revista Extra
Lapis No. 18: “Diamant”, pp. 21-22), las perlas varían de blanco leche a
amarillo resina, pasando por naranja, verde oliva y marrón.
El proceso de producción del cubo a la perla taladrada y
pulida finamente tarda alrededor de cuatro semanas, independiente del tamaño
de la perla, así que la producción de piedras de menos de 3 ct (0,6 g) no es
rentable. El precio por quilate de las “Diapearls” asciende a
aproximadamente 500 US$ (actualmente XXX Ptas.) Es cierto que esto es el
límite inferior de precios (un diamante “blanco” impecable de 1 ct vale al
menos 30 veces más), pero lo que resalta en las perlas es el tamaño. En la
exposición de diamantes en la feria de minerales “Mineralientage”, que tuvo
lugar el pasado octubre en Munich, se expuso la pulsera de “Diapearls” más
cara del mundo hasta ahora. Está compuesta por 21 perlas de diamantes y pesa
139,44 ct en total (valorado aproximadamente en 13 millones de pesetas).
Pero esto no es nada: según los últimos rumores, el cantante pop Michael
Jackson encargará una pulsera de Diapearls – de tres millones de dólares...
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